Adiós al coche..

Adiós al coche..

Adiós al coche... optemos por la bicicleta para dejar de ser parte del problema y pasar a formar parte de la solución.

Vivimos en una etapa breve pero intensa de la civilización humana, bajo un paradigma económico de crecimiento continuo, que nos ha llevado a la explotación intensiva de los combustibles fósiles del planeta, desde la revolución industrial hasta la actualidad.

Las ciudades han crecido y se han transformado durante décadas en grandes autopistas o parkings dormitorio. La industria de la automoción se ha convertido en un pilar del sistema económico y el uso masivo de vehículos motorizados se ha asentado como una característica propia de nuestra época.

En consecuencia y de manera cada vez más evidente sufrimos alteraciones en nuestro clima, en muchos casos de magnitud catastrófica y que ya prácticamente nadie osa negar.

El coche tal y como lo conocemos, ha sido determinante para llegar dónde estamos en un sentido positivo, pero también, lo ha sido para llegar a dónde estamos en un sentido negativo y destructivo.

Muerte y conciencia

El volumen de vehículos es tal, que los atascos kilométricos son cada vez más frecuentes, haciendo del coche no sólo una opción cara, contaminante y perjudicial para la salud, sino también ineficiente y que nos hace perder mucho tiempo como sociedad.

Este abuso del coche es uno de los responsables clave de los elevados índices de contaminación que sufren áreas urbanas de todo el mundo y también de nuestro país, superando frecuentemente los límites de concentración de partículas y emisiones permitidos a nivel europeo y recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

Sólo en España se estiman en 16.000 las muertes prematuras  anuales debido a la contaminación, a nivel mundial estas muertes se cuentan por millones, superando las cifras de muertes que se dan en algunos conflictos armados y que son noticia habitual en los medios.

Se ha demostrado también el efecto nocivo de la contaminación sobre la salud de las personas produciendo enfermedades pulmonares crónicas, cáncer, asma y afecciones en el desarrollo neurológico de los niños por poner algunos ejemplos.

Renuncia

Pero abandonar el coche puede no parecer fácil, sobre todo si éste se ha convertido el eje  central de nuestra logística cotidiana y lo usamos para ir a trabajar, para hacer la compra en el centro comercial, ir al gimnasio, al cine o al para salir de fiesta etc.

La publicidad de la automoción hace apología de la conducción, creando una falsa ilusión de libertad y obviando los efectos nocivos sobre la salud y medio ambiente, al igual que hacían antiguamente las tabacaleras sobre las enfermedades que produce fumar antes de que se regulará su publicidad.

No somos libres, tenemos dependencia del coche y esta dependencia nos hace su esclavo. Liberarnos de este uso excesivo del coche es un reto tanto individual como colectivo que tendrá enormes efectos positivos sobre la salud  y permitirá romper el monopolio que ejerce este vehículo sobre el espacio público de nuestras ciudades, haciéndolas más seguras, saludables y habitables.

La renuncia al coche supone cambios no solo en nuestro beneficio, si no que también beneficia al comercio de proximidad, ya no tendrás que hacer las compras en centros comerciales ubicados fuera de tu ciudad. Compra local y el beneficio será global.

Empoderamiento

Las personas que habitamos las ciudades, los ciudadanos, somos los responsables de los modelos de movilidad predominantes y está en nuestras manos decantar la balanza hacia modos más eficientes, menos contaminantes y de menor consumo energético.

Renunciar al uso cotidiano del coche incide positivamente en nuestra vida, salir de la cabina de nuestro vehículo nos hace conectar de una forma más directa con el entorno urbano por donde transitamos, cambia nuestra percepción de las cosas, empatizamos con el resto de personas, tenemos más libertad y somos más sensibles a lo que pasa en el nuestro entorno más próximo, cogemos conciencia.

De esta manera, el día que tengamos que repensar nuestra vida sin petróleo dentro de 15 o 20 años, y nos veamos obligados, ya a la fuerza, a reducir drásticamente nuestro consumo energético, estaremos acostumbrarnos a prescindir del coche y desplazarnos con transporte público o modos no motorizados, y seremos más resistentes a panoramas más drásticos como el  fin de la existencia de la raza humana...

Entonces serán nuestros hijos quienes nos agradecerán que tiempo atrás hiciéramos el esfuerzo de renunciar al uso cotidiano del coche y optemos por vehículos como la bicicleta, para dejar de ser parte del problema y pasar a formar parte de la solución.

Medios consultados:

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Biciactivismo y otras cosas... Con mi filosofía trato de inspirar y de concienciar a las personas sobre "cómo nos movemos por el mundo es un reflejo de quién realmente somos". Esto es lo que siento y es lo que me mueve... https://sabaticrab.com

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